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Hoy quiero invitarte a un pequeño juego de reflexión: pensar en la alta capacidad intelectual como esa pieza del puzzle que un día encajamos con alivio. Pero, ¿y si también nos atrevemos a cuestionarla? No para desmontar el puzzle, sino para verlo desde otro ángulo, para descubrir que hay más caminos y que la curiosidad puede ser nuestra mejor brújula.

 

Cuestionar la pieza del puzzle: una invitación a la curiosidad

Cuando esta etiqueta llega a tu vida, es porque has estado tiempo buscando respuestas o te han recomendado que busques sobre ello porque han visto que podías encajar. Puedes haber llegado a través de tus hijos o por casualidad. Te interesó y has seguido indagando para saber más y entender mejor.

Sabrás perfectamente que tener una identificación no es suficiente; lo interesante viene después, aunque a menudo nos encontramos abrumados por una cantidad abrumadora de información que, en muchos casos, nos genera más inseguridades que certezas (también he estado ahí).

En mi propio recorrido (y aquí es donde te cuento un poco de mi experiencia) he visto cómo cuestionar esta “etiqueta” no solo ayuda a entenderse mejor a uno mismo, sino que abre puertas a nuevas formas de crecer. He visto a personas darse cuenta de que, al final, esa pieza era solo el comienzo de un camino de autodescubrimiento.

Esta frase del “(me) cuestiono” me ha acompañado durante mucho tiempo, como una especie de compañera silenciosa. La he tenido durante mucho tiempo en la biografía de mis cuentas de redes sociales porque también es lo que me mueve como profesional.

Ha sido un recordatorio de que no solo estoy aquí para entender la alta capacidad intelectual desde los libros y los estudios, sino también desde la propia vivencia.

Ese “(me) cuestiono” ha sido una pequeña luz que me ha ayudado a crecer profesionalmente y a comprender mejor a otras personas en su propio camino. Si no hubiera cuestionado lo que leía, lo que afirmaban, y no lo hubiera filtrado a través de mi curiosidad por entender en profundidad, me habría perdido un sinfín de matices valiosos que hoy forman parte de mi comprensión para acompañar a las personas que también recorren este camino. Este camino continúa; las preguntas son inagotables.

Y así, te animo a que no dejes nunca de explorar, de preguntarte y de permitirte cambiar de perspectiva. Porque, al final del día, la verdadera alta capacidad intelectual tal vez sea esa: la de seguir creciendo, cuestionando y ampliando nuestro propio horizonte.

Es una frase que me ha acompañado en mi propio proceso de crecimiento, y creo que compartir eso le da un sentido más cercano a lo que quiero transmitirte.

 

Cuestionando con propósito: El equilibrio entre la curiosidad y la acción

Tal y como comentaba, es curioso cómo este cuestionamiento constante no solo ha sido una brújula en mi camino personal desde que tengo uso de razón, sino también una herramienta para crecer profesionalmente. Al permitirme ir más allá de la etiqueta, he podido conocer y comprender mejor a otras personas que también están en ese viaje de autodescubrimiento.

Y, en cierto modo, es como si esa pequeña frase entre paréntesis hubiera sido una llave para abrir puertas a nuevas perspectivas y a un entendimiento más profundo de los demás.

Y si algo me ha enseñado la experiencia es que, aunque cuestionar y profundizar (esa curiosidad vital tan propia de las personas con alta capacidad) es una herramienta poderosa, también hay que encontrar el equilibrio.

A veces, el mismo impulso de cuestionarlo todo puede volverse un obstáculo y puede volverse un problema si no sabemos cuándo parar. Hay momentos para reflexionar y momentos para actuar con confianza, sin quedarnos atrapados en la duda constante. Confiar en nuestras decisiones.

Así que te animo a explorar, a seguir siendo curiosa o curioso, pero también a reconocer cuándo es el momento de dejar de cuestionar y avanzar. Porque el equilibrio es también parte del arte de crecer.

En otras palabras, cuestionar es un arte, pero también lo es saber cuándo dejar de hacerlo para seguir adelante con confianza.

Espero que este artículo te inspire a encontrar ese equilibrio, a no perder nunca la curiosidad, pero también a confiar en tu capacidad de avanzar sin dudar de ti mismo en esos momentos clave.

Y si sientes que este camino de cuestionar y encontrar equilibrio resuena contigo, te invito a que no te quedes solo con la lectura. También estoy aquí para acompañarte en ese proceso mediante la psicoterapia o una asesoría puntual, para que juntos sigamos explorando y creciendo.

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