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Septiembre es por excelencia después de año nuevo un mes que se percibe como un nuevo comienzo. Se han terminado las vacaciones para la mayoría de las personas, empieza gradualmente el cambio de tiempo y sobre todo es el inicio escolar para miles de estudiantes.

Revisando unas cajas con apuntes del grado en psicología me encontré los apuntes de la asignatura de principios de intervención en educación. Una asignatura breve que pretende dar unas ideas generales sobre los fundamentos teóricos de la intervención psicoeducativa, hablando de la importancia del asesoramiento y la intervención del psicólogo (mas adelante hablan de asesor al participar diversos profesionales) en la educación, me han llamado la atención diversas cosas.

La primera, como se explica al inicio de forma histórica que uno de los motivos de la aparición de esta figura fue la de responder a la necesidad de identificar las causas por las cuales muchos alumnos tenían dificultades en diversos grados para progresar en sus estudios y que por ello en el año 1905 Binet y Simon a petición del Ministerio francés de Educación, crean su escala métrica de inteligencia para establecer una comparativa entre la edad cronológica del niño y su edad mental, de esto hablaré seguramente en un futuro.

Segundo, la concepción sobre el origen de las dificultades de los alumnos

Para explicar cual es la etiología de las dificultades que se presentan, hay distintas posiciones en las que apoyarse, pero de forma general existen dos extremos: la consideración que las dificultades tienen un origen que se tiene que buscar principalmente en en los factores de carácter individual del alumno, o bien, considerar la explicación del origen a partir de las interacciones específicas que se producen entre diferentes factores dentro de un contexto concreto.

Dependiendo de la línea general que se tome, la intervención con el alumno será distinta. La primera es más individual y puntual, la segunda contextual y global. Este hecho me parece muy importante a la hora de determinar el tipo de problemática que puede tener el alumno y sin duda, no basta con una breve observación, si hay dificultades será importante ver el contexto y hacer un análisis detallado para no caer en posibles encuadres erróneos o hasta terminar por poner al alumno en ciertos diagnósticos erróneos.

En la alta capacidad el tema puede ser más complejo, si el concepto es desconocido o las ideas que se tienen son superficiales, las dificultades que presenta el niño/a pueden ser vistas como un trastorno que le marque el resto de su etapa o escolar o al contrario, pasarse por alto cierta sintomatología terminando por impactar igualmente.

Lo que más me ha interesado también, es que del primer extremo, en el que se buscan los motivos de las dificultades enfocado en la individualización, es que el asesor debe ocuparse de identificar y valorar tanto en el ámbito cognitivo, afectivo o el neurofisiológico.

Esto me hace pensar en una entrada reciente de José Luis: Historias inspiradoras (III). Y mamá se convirtió en un lugar seguro.

Cuando las teorías son injustas

Este es un tercer punto que también me ha llamado la atención y que merece ser reflexionado. Se tiene en cuenta como un obstáculo que la mayoría de los asesores, orientadores etc., operan normalmente con marcos teóricos del «debería ser».

Esto deja fuera la realidad diaria particular de los centros escolares de nuestro país. Los profesores y el resto de profesionales se encuentran con unas limitaciones reales y a menudo frustrantes que no les dejan aplicar el ideal de esos marcos teóricos y esto a veces se olvida y es difícil de comprender.

Se debe tener en cuenta y no dejar de reivindicar e intentar aplicar todas las medidas necesarias para la mejora, con la atención a la diversidad, el currículum o el desarrollo de las habilidades específicas, pero sin olvidar que muchas veces es más fácil decir en voz alta o en formaciones de unas hora el «debería ser» y comprenderlo que no conseguir un desarrollo óptimo y pleno.

Con ello, se debe reconocer el esfuerzo de muchos profesionales, que están comprometidos con su trabajo pero que se encuentran dificultades de gran variedad y además con las demandas constantes desde distintos lados viéndose a veces sobrepasados. Dice el texto de forma literal:

«En este sentido, se tiene que decir que muchas de estas teorías son incompletas: hablan del mundo que debe ser pero no del mundo que puede ser construido mañana mismo. Los asesores y los profesores necesitan construir mañana mismo, pero en cambio, lo que se encuentran son (prescripciones) del mundo ideal«.

Como simple observadora y lectora de un trozo de la teoría, me pregunto hasta qué punto se está llegando a un exceso formaciones al profesorado en las que se muestra sólo el «debería ser». La concienciación y actualización es muy importante, pero de igual forma lo son los recursos, un buen trabajo de equipo y una distribución de competencias entre los diversos profesionales.

Pienso en concreto en las altas capacidades por ser el ámbito en el que me muevo, que no paran de salir a la luz formaciones sobre que son, como se atienden y muchos «debería ser»…¿Pero los profesores y resto de profesionales tienen los recursos necesarios para aplicarlo en su presente?

Hay una gran presión hacia al profesorado y las expectativas de como deberían hacer las cosas y no siempre se mira un poco más arriba de donde deben salir más recursos para poder atender correctamente y tener un equipo multidisciplinar en vez de multitarea por falta de tiempo y recursos, así que me voy a permitir el lujo de reclamar a las asociaciones: Deberían luchar no sólo por dar visibilidad a las altas capacidades en este caso, a través de cursos de formación de pago o asociándose con empresas privadas, también deberían reivindicar y reclamar por un cambio real en nuestra educación y su estructura.

Es algo que he hablado y leído comentar más de una vez, las asociaciones hoy en día están muy calladas, apenas hacen ruido excepto para la comentado anteriormente. Ojo, que también es porque muchas se ven saturadas por tener que atender a familias que se encuentran perdidas y necesitan ese apoyo inmediato.

Velar por los intereses y la defensa del colectivo que representan tiene que ira mas allá si lo que se quiere son cambios reales, tengo confianza en que llegará un momento en el que la lucha será de nuevo uno de los puntos principales del asociacionismo activo.

Photo by cottonbro studio on Pexels.com

Nota: esta entrada es una reflexión personal pero no personaliza en ninguna entidad concreta, igual que usa generalizaciones dado que sería insostenible tener en cuenta todos los casos concretos y sus excepciones.

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