Hace unos días se subió la apertura del VIII Foro de Educación Faro Educa, con la intervención de Rogelio de Garrido a partir del minuto 35, director del diario «Faro de Vigo», su intervención dura menos de 10 minutos así que te animo a verla entera por el contexto.
Es a partir del minuto 43 cuando suelta de forma gratuita lo siguiente:
«Un foro que aspira a ser útil a la comunidad educativa para que entre todos contribuyamos a forjar no alumnos brillantes, porque os confieso que yo estoy un poco hasta el gorro de los niños con altos capacidades. Creo que la función es formar ciudadanos tolerantes, sensibles, creativos, ciudadanos más libres. Estoy convencido de que así será, estoy convencido que tras esta inmersión todos seremos un poquito mejores, mejores padres, madres, profesores, mejores lo que seamos. Así que empecemos hoy con un espíritu alegre, optimista y positivo. (…)».
Una de las cosas que comenta es «No es lo mismo comunicación que información» y sin duda lo pone en práctica en su propio discurso, en el que comunica su opinión sin ningún tapujo sobre un determinado alumnado sin darnos una información completa de porqué está hasta al gorro de estos niños.
¿Qué le estará pasando por la cabeza? ¿Es envidia? ¿Falta de comprensión? ¿Ha metido la pata y lo ha dicho sin pensar? ¿Qué le ha llegado a sus oídos sobre las altas capacidades para que suelte esto a ligera sin pensar en los niños?
Esta reflexión no es para atacar a esta persona por su comentario, aunque encuentro que está completamente fuera de lugar y no estaría de más que diera una explicación más amplia y pública de cual es el motivo de semejante frase lapidaria ante un foro en el que asisten profesores y pedagogos, los cuales van a tener que atender al alumnado que ha criticado. Y que además podemos ver miles de personas por internet.
Mi intención es reflexionar sobre porqué hay cada vez más personas que no tienen ningún problema en decir que están hartos de las altas capacidades intelectuales. No voy a decir mucha cosa nueva, ya que la esencia sigue siendo la misma que he ido mostrando en otras entradas.
Las redes sociales lo están desvirtuando todo
Las redes sociales tienen sus puntos positivos y sus puntos negativos.
Todos participamos y todos podemos dar nuestra opinión sobre un tema desde distintas perspectivas, hasta si no tenemos casi ni idea de ello.
En todo esto de las altas capacidades hay un exceso de información repetitiva donde cada vez queda menos claro quién son estas personas, qué es mito o estereotipo, hacia donde se quiere llegar, si sólo se busca divulgar o se quiere vender algún tipo de servicio (psicoterapia, asesoramiento, coaching…) usando la emoción y los discursos fáciles y cortos. Por eso es importante preservar el espíritu crítico y comprobar las cosas por nosotros mismos. Lo que yo escriba también, por supuesto.
Con este auge de descubrimiento y exposición en redes, también parece que todo el mundo sea «algo». O que lo queramos ser. Reflexiono sobre ello y las etiquetas en este otro artículo: «Perpetuar comportamientos negativos con la etiqueta de altas capacidades, no gracias«.
¿Será que ahora todos queremos ser especiales? Creo que esto está creando cada vez más rechazo en general.
Alta capacidad intelectual es lo mismo que alto rendimiento
Este es uno de los mitos que más se intentan eliminar. Pero hay varios factores que complican mucho la cosa y por el mensaje que transmitió Rogelio de Garrido me hace interpretar que los tiros van por aquí.
Se repite una y otra vez que el alto rendimiento no tiene porqué cumplirse en estas personas pero en cambio:
- Hablamos de los más capaces, del desarrollo máximo de potencial, de niños brillantes, de cómo se está desperdiciando talento…se usan palabras vagas y poco definidas que dirigen las ideas a lo que no se quiere perpetuar.
- Se siguen y se repiten frases de autores y teorías que lo que buscan como fin es un rendimiento académico o una futura excelencia.*
- No se habla de forma suficientemente seria de los factores psicológicos, neuropsicológicos y emocionales que deberían ser abordados desde otras áreas profesionales.
Hablo un poco más de ello por aquí: «¿Buscamos a baby Einstein en las altas capacidades?«
*Es necesario que se promueva la atención al talento y al rendimiento. No debe ser incompatible, pero por ello es todavía más importante definir conceptos e ideas. Para distinguir y entender.
¿Tenemos realmente claro de qué se quiere que se atienda? No es suficiente repetir que las altas capacidades son un paraguas. Sinceramente, esto y no decir nada es lo mismo.
Tal vez no habría tantos mensajes contradictorios si se diferenciara bien cada término y cada objetivo según el grupo de necesidad que se detecte en ese alumno que precisa ese tipo de atención educativa específica. Si se generalizara menos y se concretara en vez de meter todo en un mismo saco sin distinción para no ser políticamente incorrectos.
El verdadero reto educativo y social para con la alta capacidad intelectual es que pueda haber un debate multidisciplinar que tome un dirección de actuación definida.
Si las personas que entran en esto de las altas capacidades por necesidad personal ya se encuentran un batiburrillo de opiniones y definiciones varias, ¿cómo lo van a ver los que sólo lo leen o viven desde fuera? Esto traté de expresarlo aquí: «Altas Capacidades y el drama que tengo aquí montado«.
Cuanta más gente dentro de las altas capacidades mejor
Esto está igual de relacionado con el resto. Al no tener un mínimo consenso, nadie sabe de dónde salen esos % de niños con altas capacidades, sólo se repiten. (Imponer el que le vaya bien a X personalidades de las AACC que llevan mil años repitiendo lo mismo en nuestro país no me vale)
Pues de lo mismo: o bien de un punto de corte psicométrico por un test de inteligencia (a este conviene demonizarlo, no sé porqué) o bien de un punto de corte que ha establecido un autor por cierto objetivo educativo. Ambos son relativos y lo que se tiene que ver es en qué se sustentan.
Hablo de ello aquí también: «¿Las personas AACC son un 15% de la población? Spoiler: no«
Cuanta más gente mejor. ¿Seguro? ¿Está la educación preparada para atender algo que no está bien definido? De nuevo, entonces se tiene que replantear qué es lo que se exige o necesita atender para no seguir dando vueltas siempre a lo mismo.
En conclusión, creo que cada vez va haber más personas que expresen un hartazgo en relación a temas como las altas capacidades, neurodivergencias y otros conceptos debido al auge que hay con estos temas sin un consenso oficial mínimo y serio. La culpa no la tienen los niños que deben ser atendidos y son los que están cargando con ello.
La responsabilidad está en todos nosotros.
