El bambú japonés

De vez en cuando se me cruza por delante la metáfora del bambú, me gusta mucho porque la conozco de hace tiempo y me sirve como ejemplo e inspiración clara a seguir en la vida, en sus valores, en las acciones, en la espera, la paciencia y perseverancia.

Raíces profundas

Photo by Skylar Kang on Pexels.com

El bambú es conocido por su rápido crecimiento, en pocas semanas puede crecer más de 20 metros. Su altura y nivel de crecimiento es impresionante, parecería entonces que es una planta de fácil crecimiento y que todo su proceso evolutivo es con esa fuerza y rapidez, a simple vista.

Pero en realidad, para que el bambú crezca con ese ímpetu, su semilla ha pasado 7 años enterrada sin dar señales. Se riega, se abona, se cuida la tierra y durante todos esos años no se va a saber si está realmente creciendo.

Sus raíces en esos 7 años han ido creciendo con fuerza y sin cesar, bajo tierra, desarrollándose sin prisa pero sin pausa hasta que le llega el momento de brotar hacia arriba con vehemencia. Sin esta base estable y robusta que no es apreciable a simple vista no podría sobrevivir.

Esto me enseña la importancia de perseverar y no rendirse cuando realmente sientes que vale la pena, nos podemos dejar llevar por la inseguridad o la impaciencia si le damos demasiada importancia a la inmediatez. También es fácil que nos dejemos llevar sólo por las sensaciones que nos producen los resultados visibles. Si no se ve, es como si no existiera, cosa que no es del todo verdad. Tampoco nos podemos dejar llevar por lo que se ve a simple vista.

Puedes estar echando raíces en tu interior aunque no siempre parezca evidente para los demás o para ti mismo, hay cambios que son realmente lentos.

No te rindas por no obtener los resultados visibles que esperas de forma expectante a corto plazo, muchas cosas en la vida (y muchas de las que valen la pena), requieren de esfuerzo, paciencia, de estar rodeado de personas que te den el soporte y el amor que necesitas, buenos consejos y también de saber escuchar a tu intuición.

Si dejas de creer y trabajar a la mitad o hasta al inicio, no sabrás realmente si esa semilla estaba creciendo con fuerza y con raíces profundas.

Photo by Marcel Kodama on Pexels.com

La flexibilidad del bambú

Otra de las metáfora que me ha enseñado el bambú es en relación a su flexibilidad y fortaleza. Ante la adversidad se doblega, pero difícilmente se rompe, volviendo después a su lugar.

Esto en su día me hizo reflexionar sobre lo importante que era trabajar la rigidez que a veces nos domina en muchos aspectos. Y ante los problemas o los hechos del día a día, trabajar y aprender en ser más flexible mentalmente y así al mismo tiempo más abierta en cuanto a posibilidades.

Al final volveremos a nuestra posición pero con algo nuevo aprendido, y si nos rompemos, siempre podemos volver a germinar gracias a esas raíces.. La flexibilidad del bambú me ayuda a tener presente lo importante que es trabajar el interior para no rompernos del todo con facilidad y poder seguir creciendo aún las adversidades y las circunstancias que podamos llegar a vivir.

Publicado por Anna de en Crisis

Escribo para desenredar pensamientos de todo tipo

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